Salud para tu piel

¿Qué tener en cuenta al elegir un buen fotoprotector?

 

Afortunadamente, cada vez existe más consciencia sobre la importancia de utilizar fotoprotección como medida indispensable para proteger la piel del sol, sin embargo, debemos seguir fomentando que la protección solar debe ser utilizada todo el año, como un paso más dentro de la rutina de cuidado diario de nuestra piel. Nuestra piel es el órgano más extenso que existe en nuestro cuerpo y que lo protege entre otras cosas de los agentes externos, como los climáticos, en los que se encuentra la radiación solar.

Por ello, en este artículo nos gustaría que encontrarás las pautas para elegir una buena protección solar este verano que te permita disfrutar del sol y del buen tiempo, estés donde estés, pero sin ponerla en riesgo.

1. Fíjate en el SPF

El Factor de Protección Solar (SPF) el tiempo de protección solar que tenemos ante la exposición a los rayos solares según nuestro fototipo o tipo de piel. Este Factor de Protección Solar indica el número de veces que el fotoprotector aumenta la capacidad de defensa natural de nuestra piel frente al eritema o quemadura.

Por ejemplo, si una piel clara tarda 5 minutos en quemarse sin protección, haciendo uso de un fotoprotector SPF 30 aumentamos ese tiempo hasta los 150 minutos (5' x 30 (SPF) = 150). Una vez pasado ese tiempo, se debería volver a aplicar protección solar. Eso sí, ¡esto es la teoría! Hay que tener en cuenta que hay factores como la sudoración, los baños en el agua o secarse con la toalla que pueden eliminar parte de esa protección y, por ello, es recomendable reaplicar el fotoprotector cada dos horas. Si es en formato spray y con la novedosa tecnología Wetskin como nuestro Fotoprotector Transparente Wet Skin SPF50, esta acción de reaplicar ¡no te costará nada!


2. Comprueba la fecha de caducidad

¡Mucho cuidado con utilizar la protección solar de años anteriores! Los protectores solares caducan.

El PAO indica cuantos meses puedes utilizar el producto una vez abierto. Debemos fijarnos en la fecha de caducidad del producto y sobre todo, en el PAO, siglas en inglés que se refieren al periodo tras la apertura del producto, indicadas en cada envase cosmético en la parte trasera mediante el dibujo de un bote abierto que incluye un número y la letra M. 

Una vez hemos abierto el protector solar, con el paso del tiempo, sus componentes pierden efectividad y no es recomendable utilizarlos porque correremos el riesgo de no estar protegidos frente a la radiación solar.

Aunque el PAO indica durante cuantos meses puedes utilizar el producto manteniendo su caducidad y eficacia, una vez abierto, siempre hay que tener presente la fecha de caducidad ya que esta última es la que manda.

3. Mejor si es resistente al agua

Es importante tener en cuenta que sobre todo en verano que estamos más en contacto con el agua, la fotoprotección puede verse afectada. Por ello recomendamos utilizar productos de fotoprotección solar resistentes o muy resistentes al agua. De igual manera, recuerda reaplicar el producto cada dos horas o al salir del agua y secarte con la toalla para estar completamente protegido.

4. Protección UVA/UVB

Una protección de amplio espectro protegerá nuestra piel frente a los rayos ultravioleta del tipo UVB y UVA. Los rayos UVB son los más conocidos. Este tipo de rayos es responsable de los efectos a corto plazo como el enrojecimiento de la piel o las temidas reacciones de fotosensibilidad asociada a fármacos, aunque también desencadenan el proceso del bronceado. Por otro lado, los rayos UVA son aquellos que penetran con mayor profundidad en nuestra piel. Estos son responsables de los efectos a largo plazo ya que pueden alterar nuestras células favoreciendo, por ejemplo, el envejecimiento de nuestra piel, así como problemas y enfermedades como la fotocarcinogénesis. Por todo ello es importante elegir una fotoprotección muy alta y de amplio espectro que que te proteja ante estos dos tipos de radiación.

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