Madres e hijos

Te contamos todo sobre la dermatitis atópica en edad pediátrica

 

¿Has oído hablar de la dermatitis atópica? Seguramente si que la hayas escuchado o conozcas a alguien que haya padecido esta afección porque es la enfermedad de la piel más frecuente en pediatría y hasta el 20% de la población general la padece.

Pero ¿qué es realmente la dermatitis atópica? Hay que recalcar que la dermatitis atópica, muy frecuente en niños, es una enfermedad inflamatoria de la piel, crónica y que cursa brotes. No es una alergia y su origen es multifactorial, depende de varios factores que influyen en el desencadenamiento de esta enfermedad. Según la Doctora Olane Guergue, dermatóloga adjunta en el Hospital Universitario de Galdakano, “los brotes son más frecuentes en primavera y en otoño, que ya no hay tanto sol, uno de los factores protectores para esta afección”

El síntoma principal de la dermatitis atópica es el picor o escozor en las zonas afectadas que suelen presentar eccemas. Es fundamental acudir a un dermatólogo para diagnosticar la enfermedad y tratarla desde el inicio para, sobre todo, mejorar la calidad de vida de quien la padece.

Teniendo en cuenta que es una afección que afecta fundamentalmente a niños, la doctora Olane Guergue recomienda seguir unas pautas desde la edad temprana, sobre todo en temas de higiene e hidratación, que el niño aprenda y aplique en su día a día. “El objetivo es tratarla desde el inicio para evitar que se produzcan lesiones tan crónicas”.

¿Qué pautas debemos poner en marcha para mejorar la dermatitis atópica?

La doctora Guergue insiste en que el tratamiento y seguimiento de esta enfermedad de la piel debe hacerse desde el inicio para que el niño vaya aprendiendo las recomendaciones que le harán sentirse mejor. La dermatitis atópica provoca sequedad en la piel y eccemas por ello es importante iniciar las rutinas de higiene e hidratación que eviten o reduzcan la aparición de brotes con eccemas que supondrán mucho picor y un tratamiento adicional con corticoides. ¿Cómo lo podemos hacer? Lo mejor es hacerlo como un juego, en el que los papás juegan un papel fundamental, “después de la ducha, todos juntos nos ponemos crema hidratante”.

La rutina del baño es importante, sin embargo, la doctora recomienda “duchas o baños diarios, cortos y con agua templada”. Para estas duchas o baños podemos utilizar productos específicos para pieles atópicas que aporten hidratación y restauren la barrera cutánea.El Jabón de Aceite Pediátrico de Laboratorios BABÉ es ideal para esto, porque es un aceite de ducha que tiene ácidos grasos Omega 3, 6 y 9 que son parte de las grasas que le faltan a la piel de un paciente atópico” comenta Guergue. Tras la higiene, “es necesario hidratar y para ello es mejor hacerlo también con un producto específico, inmediatamente después de salir del baño, cuando la piel está todavía húmeda porque es cuando más se absorbe el producto”. Una buena opción es la Crema Emoliente Pediátrica de Laboratorios BABÉ que aporta nutrición e hidratación a la piel seca o con tendencia atópica del bebé y el niño. Además, promueve el bienestar de la barrera cutánea y ayuda a reducir el riesgo de sobreinfección en brotes de dermatitis atópica. “Sería ideal aplicar la crema unas 3 veces al día en la medida de lo posible, para que la piel esté hidratada e incluso tener una crema específica para el cuerpo y otra para el rostro” El Bálsamo Facial Pediátrico puede ser una buena opción para ello.

Escuelas de atopia.

Actualmente existen asociaciones de pacientes con dermatitis atópica en diferentes ciudades y también encontramos las escuelas de atopia que realizan sesiones en las que están los padres con los niños, junto con los especialistas, el pediatra, el dermatólogo, enfermeros, psicólogos… que ofrecen charlas sobre la dermatitis atópica en edad infantil y enseñan con prácticas y acciones didácticas a los niños como tratarla. “Esto ayuda a los niños a ver que hay otros niños que también tienen la enfermedad, les enseña de manera lúdica como aplicar la crema y demás tratamientos y desdramatiza la enfermedad. Como es un hábito que hay que adquirir para siempre y concienciarnos de que el niño va a tener brotes aunque lo estemos haciendo todo bien, nos ayuda a canalizar un poco el estrés y a saber llevar la enfermedad mejor para mejorar no sólo la calidad de vida de los niños, sino también de los padres”, concluye la doctora Olane Guergue

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